Davinia escribe historias porque el drama, bien contado, también da para reírse. Cree en las amigas como salvavidas emocional, en las rupturas que enseñan más de lo que duelen —con el tiempo— y en que desaparecer sin dar explicaciones debería estar penalizado por ley… al menos emocionalmente.
Con Amanda la más que manda se lanza a contar el desamor sin filtros, con humor, descaro y alguna que otra frase picante. Escribe para quienes han intentado entender qué pasó, para quienes han sobrevivido a una ruptura a base de risas, vino y charlas eternas, y para quienes saben que, aunque no todo tenga explicación, todo pasa.