Nací hace muchos años en Madrid,
esa ciudad que merece cuanto se le
escriba, para bien y para mal. Desde
pequeño encontré en la escritura un
medio para mostrar cómo era. Sin la
vergüenza del cara a cara pero con el
pudor del que se siente impostor. Y
farsante toda la vida.
Cuando, unas décadas después, había
que hacer fanzines, hice fanzines.
Cuando en los albores de internet
era imprescindible participar en
foros, creé un par de ellos. Cuando
si no tenías un blog no eras nadie,
fui encadenando un blog con
otro. Cuando todo el mundo hacía
podcast…